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LOUIS RENAULT... CÚSPIDE Y DECLIVE (3ª. Parte) Al término de la primera
guerra mundial encontramos a Renault más grande y fortalecida. El hombre,
Louis, con más carácter y fuerza que antes. La fábrica tiene ahora 22
mil obreros y cuenta con una gama enorme de autos. ¿Hasta dónde llegará?
En ese momento no lo sabe, pero ahí en esa incipiente fábrica se arman
desde el primer auto o más popular hasta el poderoso 40 caballos. Y
su reinado continúa hasta la aparición de Citroën, que entra al mercado
con una visión del futuro mayor mientras que Renault desconfia y actúa
de manera más prudente.
Pronto los autos Citroën
son muy modernos y constituyen un peligro para los convencionales Renault.
Además Citroën entra con una gama no tan grande como Renault y así se
distingue un poco con el concepto "chic" dirían los franceses, del concepto
"pop" o popular, en otras palabras para el pueblo, o por el gusto común
y quizás en ese momento hasta "corriente". Y es que los autos Renault
en ese momento eran en cierto modo "rudos" o "robustos" y terriblemente
convencionales.
Frente a los nuevos autos
más modernos y cómodos, los modelos Renault encuentran desventajas como
la incomodidad de los asientos, el chasis separado, los frenos de cable,
entre otros. Para terminar con el cuadro, André Lefébre, uno de los
técnicos de mayor renombre en Renault da la espalda a esta empresa y
se dirige a la nueva Citroën y se pone a trabajar de inmediato en la
Traction Avant.
A pesar de todos sus
problemas Renault continúa. No se deja vencer y trabaja "como un loco"
sin hacer caso a la amenaza que constituyen los nuevos modelos de sus
adversarios y continúa hasta tener unos 35 mil empleados que se quejan
de su lado duro, autócrata, autoritario. Renault tenía, sin duda, una
personalidad fuerte y directa, objetiva y ambiciosa. Debido a estas
condiciones en 1934 los obreros se organizan en huelga que termina con
enfrentamientos a la policía y se calma durante dos años, pero en 1936
vuelve a estallar la huelga. Sin embargo Renault sigue duro, se muestra
implacable y no quiere diálogo.
La reivindicación que
65 mil empleados piden le es negada. Louis pide a Francois Le Hideux,
esposo de su nieta (hija de Ferdinand), que negocie con los huelguistas.
Le Hideux sería después el presidente y director general de Ford SAF.
También en 1936 se bate el récord de ventas en Renault, con un total
de 46 mil 300 autos ligeros (en Francia se vendían entonces unos 200
mil autos por año). Desde el fin de la primera guerra mundial, el ritmo
aparentemente armónico de Renault se ve interrumpido con una frecuencia
de cada dos años con huelgas, como se puede verificar: 1934, 1936 y
1938 que además fue el año en que el clima se enardeció y los obreros
sentían casi un verdadero odio por el patrón y viceversa. Luego, en
1939 llega la segunda guerra mundial y cuando los alemanes invaden Francia
en 1940, Renault estaba de viaje en Estados Unidos.
Los alemanes, además
de ocupar territorios franceses sitian la fábrica. Cuando Renault se
entera del hecho regresa a Francia para recuperar sus bienes, su fábrica
y esta vez hasta a sus obreros. Los alemanes le piden entonces producir
camiones para la guerra y lo amenazan con desmantelar la fábrica si
no accede a sus peticiones. Por otro lado, los aliados le anuncian que
destruirán su fábrica si coopera con los alemanes. Pero los negocios
son los negocios y así lo entendía monsieur Renault, quien tiene bien
claro que una fábrica es una fábrica y sirve ante todo para producir.
Así que comienza a producir camiones a granel. Durante este tiempo,
en que no dejó de construir, los bombardeos le ocasionaron múltiples
destrozos. Protno la salud de Louis Renault decae y su anterior fuerza
comienza a ceder.
Sin embargo, continúa
vigilando la buena marcha de su fábrica. Ahora se realizan prototipes;
un 11 CV y un pequeño 4 CV. Por fin, en agosto de 1944 París es liberado
y con este hecho Renault encuentra una momentánea alegría, pues ahora
su fabrica podrá continuar. Al menos así lo cree hasta que se encuentra
con la turba de obreros enfurecidos, con la prensa lista para declararle
una guerra en la que demandan justicia para los traidores. La prensa
la señala como colaborador de los invasores. En septiembre de 1944,
Renault es llamado y juzgado.
Primero fue llamada para
un simple control de identidad, pero luego es inculpado de realizar
"comercio con el enemigo" y llevado a la cárcel de Fresnes como todo
un criminal. Así era considerado por la manufactura de miles de camiones,
que paradójicamente también dieron trabajo y comida a unas 35 mil personas
durante la guerra. En la cárcel, el empresario, el hombre duro y tenaz
comienza a ceder a fuerza de castigo. Su salud se deteriora rápidamente.
En pocos días Louis Renault, con 67 años de edad, se transforma en un
viejo de mirada apagada. Su esposa Christiane lo cuida y se rehúsa a
llevarlo a un hospital. Después cae en coma, como si su cuerpo y su
espíritu juntos dictaminaran una huelga a tantos años de lucha, de energía
sin par, de éxitos y fracasos. Renault Muere el 24 de octubre
a la 6:45, y se dice que su última palabra fue: "la fábrica".
Un comunicado oficial
dictaminó su muerte por Crisis de Uremia, pero Christiane, la esposa,
sospechando que no había muerto en condiciones normales, solicita hacer
al cuerpo sin vida unas radiografías y esperará 10 años para que el
doctor Pierre Truchot, del servicio de radiología del Hospital Cochin
descubra una fractura de la primer cervical, lo cual habría provocado
una hemorragia meningea. Según Christiane la hemorragia había sido provocada
por los golpes que Louis recibió cuando llegó a la cárcel. Christiane
se refugió en España, y en 1965 hizo exhumar el cuerpo de su esposo,
con el fin de probar que había sido asesinado. Los expertos no estuvieron
de acuerdo con Christiane y su conclusión fue que él había muerto de
una neumonía y el caso se declara formalmente cerrado el 6 de febrero
de 1957.
Saber si se hizo justicia o no a este férreo empresario es un asunto delicado. Renault poseía una fortuna estimada en unos 20 mil millones de francos en 1944. A su muerte esos miles de millones fueron confiscados por el estado. En México la marca Renault llega como aires nuevos y un poco sin pasado. Pronto hablaremos de ello.
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