En 1936 el poeta y dramaturgo
francés Antonin Marie Joseph Artaud (1896-1948) vino a México
gracias a la ayuda de Jaime Torres Bodet, entonces agregado
cultural en Francia. Dio conferencias, colaboró en el periódico
El Nacional, consiguió una beca de la SEP y el apoyo de la
CTM para cumplir su objetivo: ir a la sierra Tarahumara, en
Chihuahua, a estudiar y experimentar con el peyote. Ferviente
militante del surrealismo, llegó buscando las bases de una
cultura mágica, indígena, huyendo del racionalismo europeo,
y escribió un libro de gran aceptación: "México y viaje al
país de los tarahumaras" del que damos cuenta a través del
tomo II de José Iturriaga de la Fuente "Anecdotario de viajeros
extranjeros en México siglos XVI-XX" (FCE, 1999).
Las conferencias de Artaud, explica
Iturriaga de la Fuente, eran deliciosas representaciones en
las que explicaba "de bulto" sus conceptos. En su poética,
mezcla a los tarahumaras con los descendientes de los atlantes,
habitantes de la mítica Atlántida, lo que no impide que su
pluma de una descripción más realista:
"En el norte de México, a 48
hrs. de la capital, hay una raza de indios piel rojas puros.
40 mil hombres viven ahí en un estado como antes del diluvio.
Constituyen un desafío a este mundo... Dicha raza, que debería
de estar degenerada físicamente, ha resistido desde hace 400
años todo lo que ha venido a atacarla: la civilización, el
mestizaje, la guerra, el invierno, las fieras, las tempestades
y la selva. Vive desnuda en invierno en sus montañas obstruidas
por la nieve, a despecho de toda clase de teorías médicas.
El comunismo existe entre ellos en forma de un sentimiento
de solidaridad espontánea.
"Por increíble que parezca, los
indios tarahumaras viven como si ya hubiesen muerto... No
ven la realidad y sacan fuerzas mágicas del desprecio que
sienten por la civilización... A veces se acercan hasta las
ciudades impelidos por no sé qué deseo de moverse, de ver,
dicen, 'cómo son los hombres que se han equivocado.' Para
ellos, vivir en las ciudades es equivocarse. Vienen con mujer
e hijos a través de imposibles trayectos que ningún animal
se atrevería a seguir."