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Corsega
La isla de los tesoros

Algún
lugar en la reserva natural de Scandola, declarada patrimonio mundial
de la UNESCO.
Ya
los griegos la llamaban "Calista", la más hermosa. Es cierto que Córcega,
"montaña en el mar", es una verdadera antología de todas las maravillas
del mundo. Su historia también recuerda y pertenece a la de todos
los grandes países del Mediterráneo. Pero sin embargo, tiene una verdadera
identidad, y su cultura, aunque se ha enriquecido con las demás, presenta
aspectos particulares de asombrosa variedad. En cualquier estación,
Córcega, luminosa y hospitalaria, es una tierra de encuentros, de
asombro y de ensueño.
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| Plaza
Gaffori en Corte, la antigua capital de Córcega.
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Llegando por mar,
Córcega aparece como una serie de cumbres, a menudo nevadas, antes
de desvelar el contorno de sus costas. Es la isla más alta del Mediterráneo,
con una altura media de 680 metros. Una verdadera cadena alpina culmina
a más de 2.700 metros en el monte Cinto y unas cuarenta cumbres sobrepasan
los 2.000 metros. El milagro de la formación geológica y la erosión
han hecho que los relieves presenten en miniatura picachos dirigidos
hacia el cielo, cimas de un blanco resplandeciente, riscos recortados
y esculpidos por el viento, puertos encajonados, desfiladeros, amplios
y majestuosos circos, verdes crestas. Y todo un universo de lagos,
torrentes, cascadas, ríos trucheros.
Todos
los paisajes del mundo
Durante
mucho tiempo, estas montañas fueron el refugio de unos habitantes
cuyas orillas estaban amenazadas por incursiones extranjeras. Permitieron
el desarrollo de toda una economía monteñesa a cargo de los pastores,
figuras emblemáticas de la isla. Actualmente, las recorren caminos
de transhumancia y senderos de marcha. Pero estas montañas nunca olvidaron
que tenían los pies en el mar y Córcega siempre ha vivido también
de las riquezas y del esplendor del litoral.
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| El
pueblo de Speloncato.
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Con sus 1.047
kilómetros de costa, Córcega es un resumen de todas las riberas del
mundo: golfos profundos y perfumados con el aroma del soto, blancos
acantilados de vertiginosas escarpas, cabos rojo y ocre, calas secretas
que sedujeron a Maupassant, playas de arena dorada, dunas de escasa
y singular vegetación.
En
la primavera de 1944, tras una misión realizada poco antes de su último
viaje, Antoine de Saint-Exupéry, que había sobrevolado tantos bellos
y grandiosos paisajes por todo el mundo, escribió: "Córcega. Fijaba
los ojos en sus maravillosos golfos con arabescos de ágata, en sus
playas, en sus calas secretas, en sus montes de nevadas cimas, sus
bosques, sus misteriosos sotos, sus ríos, sus cascadas y sus mil aromas".
Los
orígenes del poblamiento insular remontan a más de nueve mil años.
Un importante arte megalítico se desarrolló entonces en toda la isla:
así lo demuestran las tumbas de cofre, los dólmenes, los menires y
las espléndidas estatuas de piedra, como las de Filitosa. Más tarde,
los fenicios, los cartagineses, los griegos se establecieron en el
litoral y explotaron la madera, sobre todo los grandes bosques de
Tartagina, para construir barcos. Desde el siglo III antes de J.C.,
los romanos fundaron ciudades como Aleria. Córcega suministró a Roma
aceite, vino y ostras.
Milenios
de historia
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| Las
Islas Lavezzi, en el extremo sur de Córcega.
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Tras la época
de los vándalos y los bizantinos, la Córcega de la Edad Media pasó
a depender de Pisa por decisión pontificia. La isla se cubrió entonces
de iglesias, capillas, conventos y aparecieron nuevos pueblos. Suscitó
la codicia de Génova, que se apoderó de ella a finales del siglo XIII.
Para afirmar su presencia, los genoveses edificaron las magníficas
ciudadelas del mar: Calvi, Bonifacio, Bastia, Saint-Florent, Porto-Vecchio,
Ajaccio. Se construyó entonces toda una red de caminos, aquellos maravillosos
puentes góticos y, poco después, las grandes torres del litoral para
proteger la isla de los invasores. Se desarrolló rápidamente el cultivo
de la vid, el olivo y el castaño.
Pero
la autoridad de Génova no agradaba a todos y las revueltas fueron
numerosas. Los españoles y los franceses también intentaron conquistar
varias veces la isla . En 1567, las autoridades genovesas concedieron
a Córcega un régimen particular y la paz duró un siglo y medio. Balagne
se cultivó como un jardín, los Agriates produjeron cereales, las ciudadelas
del mar se convirtieron en puertos activos. El arte barroco se desarrolló
en todos los pueblos, donde las cofradías construyeron espléndidas
capillas, adornadas con magníficas pinturas.
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| La
ciudad de Bonifacio, encaramada en los acantilados calizos
(Sur de Córcega).
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En el siglo XVIII,
bajo la influencia de la gran figura insular Pascal Paoli, Córcega
cayó en la tentación de la independencia. Acuñó moneda, se dotó de
una imprenta nacional, creó una universidad en Corte. Pero el joven
estado no pudo recaudar impuestos, ejercer la justicia, dotarse de
un ejército y Génova apeló entonces a Francia para participar en la
administración de la isla. En 1769, nacía en Ajaccio Napoleón Bonaparte.
Tras la tormenta revolucionaria, Córcega ligó su destino al de Francia.
Sus hijos participaron muy activamente en los acontecimientos, en
el destino de la nación. Muchos se dejaron la vida en ello. Los pueblos
se despoblaron a causa de la emigración y de las hecatombes causadas
por las guerras. Pero los corsos siguen manteniendo la riqueza de
su cultura y las maravillas de su patrimonio.
Un
patrimonio excepcional
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| El
lago de Bastani, al pie del Monte Renoso, en Haute-Corse.
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La fauna y la
flora locales son las más ricas de todas las tierras del Mediterráneo.
Resulta imposible olvidar los bosques de pinos Laricio, los olores
del soto, las flores de las montañas, de las dunas o de las islas
que rodean Córcega. Y qué decir de las águilas pescadoras que planean
sobre los acantilados de Scandola y pertenecen al Patrimonio Mundial
de la humanidad, de los musmones que trepan por los picachos de Bavella
y de las grandes aves migratorias que hacen escala en las vastas albuferas
del litoral, en la costa oriental. El Parque Natural Regional y el
Conservatorio del Litoral proponen paseos botánicos y emplazamientos
para observar a los pájaros y demás animales, situados en un tercio
de la isla y en buena parte de la costa.
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| El
cementerio marino de Bonifacio, dentro de la ciudadela.
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Y por suerte,
a menudo los caminos y algunas carreteras conducen, a través de la
naturaleza, hasta un aprisco, un viejo molino, un puente genovés,
una torre o un fortín contruido a orillas del mar, una verdadera marina,
un faro, una capilla pisana, una iglesia barroca o incluso un viaducto
erigido por Gustave Eiffel y, por supuesto, hasta alguno de los 365
pueblos de la isla, que constituyen otras tantas maravillosas etapas.
Situados en lugares elevados, como nidos de águilas, en promontorios
rocosos, en una línea de cresta, siempre ofrecen lejanas y espléndidas
vistas. Tienen una dimensión ideal para que todos los habitantes se
conozcan y se organice toda una vida social, comercial, artesana.
Allí encontrará los mejores quesos, la mejor charcutería, los mejores
pasteles y podrá asistir a cantos y fiestas, incluso participar en
ellos.
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| Detalle
de la capilla de San Tommaso (siglo XV), en la región
de Castagniccia en Haute-Corse.
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En realidad, la
isla ha sabido conciliar pasado y modernidad. Festivales como los
de "Cine Mediterrráneo" (en noviembre) y las "Musicales" (en diciembre)
en Bastia, de "Jazz" (junio) o de "Viento" (octubre) en Calvi, las
"Polifonías" (julio) en Balagne, de "Risa" en Sartène, lo demuestran
elocuentemente, así como los dos grandes museos de Corte y de Ajaccio.
El de Etnografía en la vieja capital intelectual de la isla presenta
3.000 objetos, herramientas, instrumentos, prendas que evocan la historia
y la vida cotidiana de los siglos pasados. En cuanto al Museo Fesch,
creado gracias al deseo y al legado del famoso tío de Napoleón, ofrece
al amante del arte una de las más bellas colecciones del mundo de
primitivos italianos: Botticelli, Tura, Boccati y algunas obras de
arte de épocas más recientes.
El
paraíso del senderismo
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| Excursionistas
en la cima del Monte Rotondo ( 2622 metros).
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Basta con observar
el desembarco de esos grandes barcos blancos, a veces muy rápidos,
que llegan a la isla desde Marsella, Tolón, Niza, Génova, Liorna,
para comprender que Córcega es un lugar sin parangón para todos los
amantes del senderismo, la escalada, los deportes acuáticos de río
o de mar, el submarinismo, la bicicleta todo terreno, el parapente,
el vuelo libre, la equitación e incluso el esquí, durante los meses
de invierno.
A
lo largo del año, se celebran grandes manifestaciones deportivas:
"Vuelta automovilística a Córcega", "Corsica Bike" (bicicleta todo
terreno), "Vuelta a Córcega en piragua", "Corsica Raid Aventura",
etc. Pero son sobre todo los jóvenes y menos jóvenes, las personas
de cualquier nivel deportivo, quienes recorren con gran felicidad
los itinerarios de soledad y belleza. Numerosos senderos, excepto
el GR20, reservado a los más entrenados, presentan una buena señalización
y están al alcance de cualquiera.
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| El
viejo puerto de Bastia, capital del norte de Córcega.
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Centros hípicos,
como el de Deux-Sorru, proponen inolvidables paseos de uno o varios
días a los más hermosos lagos, con alojamiento en pequeños chalés.
Y qué decir de los maravillosos puertos y de los fondeaderos de ensueño
para barcos de recreo pequeños y grandes.
Córcega,
pequeño fragmento de Francia en pleno Mediterráneo, con sus habitantes
orgullosos de sus tradiciones y de su hospitalidad, sus paisajes de
antología, su patrimonio natural y cultural, es la isla de todos los
descubrimientos y de la verdadera felicidad.
Jean-Marie
Homet,
Periodista
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| GUÍA
PRÁCTICA DE CÓRCEGA |
| Agencia
de Turismo de Córcega: (33-4) 95 51 77 77
Parque Natural Regional de Córcega: (33-4)
95 51 79 10
Dirección Regional de Juventud y Deportes:
(33-4) 95 29 67 67 |
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FESTIVALES
•
Patrimonio:
Las noches de guitarra el mes de julio.
•
Calvi:
Festival de Jazz en junio, y Festival de Viento
en octubre.
•
Balagne:
Pigna, Calenzana, Corbara, Montemagiorre, Cateri,
y Aregno: Festivoce (Polifonías Corsas, voces de
todo el mundo ), el mes de julio.
•
Bastia:
Festival de cine de las culturas mediterráneas en
noviembre, y musicales de Bastia (programa variado
de música clásica, jazz, canción, danza y teatro)
el mes de diciembre.
•
Erbalunga:
Festival de Erbalunga (varidades francesas e
internacionales), en agosto.
•
Ajaccio:
Festival internacional de música de los Milelli,
en julio. |
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CÓMO
IR A CÓRCEGA
En
avión:
•
Air
France: (33-8) 02 80 28 02
•
Corsair/
Nouvelles Frontières: (33-4) 95 23 56 81/
(33-8) 36 67 95 00
•
Compagnie
Corse Méditerranée: (33-8) 02 80 28 02
•
Air
Littoral: (33-8) 03 83 48 34
•
Air
Liberté: (33-8) 03 80 58 05
•
Ollandini
Charters: (33-4) 95 23 92 93
•
Kyrnair:
(33-4) 95 23 92 93
•
Sabena:
(33-4) 95 23 56 50
En
barco:
•
SNCM:
(33-4) 91 56 32 00/ www.sncm.fr
•
Corsica
Ferries: (33-8) 03 09 50 95
•
Moby
Lines: (33-4) 95 34 84 94
•
Compagnie
Méridionale de Navigation: (33-8) 01 20 13 20 |
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ALQUILAR
UN COCHE
Las
agencias de alquiler clásicas están presentes en
Córcega (Hertz, Avis, Europcar, Budget),
así como las independientes: Corse Auto-Rent:
(33-4) 95 51 21 21/ www.corse-auto-rent.fr |
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AGENCIAS
DE VIAJES
Especializadas:
•
Olllandini
voyages: (33-4) 95 23 92 20
•
Corse
Voyages: (33-4) 95 51 17 77
•
Corsica
Vacances: (33-4) 95 21 43 29
•
Corse
Itinéraires: (33-4) 95 51 60 51
Generales:
•
Nouvelles
Frontières: (33-4) 95 21 55 55
•
Ferrytour:
(33-4) 95 54 66 66
•
Club
Méditerranée: (33-8) 10 81 08 10
•
Havas
Voyages Kallistour: (33-4) 95 21 17 36
•
Wagons-Lits
Tourisme: (33-4) 95 21 55 96
Deportivas:
•
Aquila
Voyages: Propone abonos deportivos (funboard
en Figari, golf en Spérone, marcha desde albergues,
reservas hoteles, coches...) (33-1) 42 33 21 66/
www.aquilavoyages.com
•
UCPA: (33-8) 03 82 08 30 |
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CENTRAL
DE RESERVAS
•
Corsica
Camping: (33-4) 95 21 14 47
•
Villages
de vacances CECOREL: (33-4) 95 32 37 93
•
Corsica
Hôtels: (33-4) 95 25 42 34
•
Gîtes
de France Corse: (33-4) 95 51 72 82 |
|
Con
la amable autorización de Label
France
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